La platita y el Guasón

PROVINCIAL 27 de septiembre de 2021
Nota de opinión, Diputado Adrián Reche.
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Mientras escucho que para el candidato Daniel Gollán, ex ministro de Salud de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, los votos son un bien que se puede adquirir con un poco más de platita en los bolsillos, y el flamante narcoministro de Seguridad dice que es amigo del guasón y del pingüino, me pregunto:

¿Será demasiado pedir que en la desesperada campaña oficialista, si no van a proponer nada, al menos traten de no ofender a la gente?

La confusión más profunda de este neokirchnerismo radica en creer que la gente no tiene valores, sino un precio que puede pagarse con monedas. Es la subestimación del pueblo argentino lo que nos tiran a la cara sin ponerse colorados.

Porque la estrategia es tan clara que asusta; primero crean las condiciones de pobreza, hambre y desesperación y luego quieren usar a los desesperados y ofrecerles “algo más de platita” para sus bolsillos.

La ofensa es doble, derrochan a manos llenas nuestro propio dinero, el que recaudan de nuestros impuestos, y ofrecen migajas a quienes no llegan a subsistir para “comprar” su voto.

Se olvidaron del papá de Solange que no llegó a despedirla de este mundo y que en sus últimas horas de agonía reclamaba sus derechos mientras ellos festejaban en Olivos el cumpleaños de Fabiola. No hace falta mencionar a los otros 115 mil muertos por COVID. ¿Eso también pretenderían arreglarlo con algunos billetes?

No ofrecen una idea de futuro, no proponen un proyecto de país, no generan soluciones. Sólo están desesperados por conservar el poder y no tienen empacho en apostar todo en una tómbola electoral que, si les da resultado, tal vez les permita alcanzar un 2023 sin muchos sobresaltos y si falla, la plata no es de ellos y deberemos pagarla durante mucho tiempo.

Porque cuando pase la fiesta del desenfreno electoral, vendrá la triste resaca de la inflación que no se puede curar con ningún analgésico, sólo con más pobreza y recesión.

Hoy el salario mínimo no cubre la mitad de la canasta básica. Ergo, ya no somos pobres trabajando, somos indigentes que cumplen horario y que soportamos la cuarentena más larga e inútil del mundo con un presidente que supo estar a la altura de sus propias medidas.

Mientras en el flamante gabinete talibán e intransigente que sólo responde al dogma del cristinismo acérrimo se destacan varios de sus componentes. Entre ellos, el ministro que sigue acusando a la prensa que lo exhibió hace años por sus vínculos con el narcotráfico y que sólo recurre a la burla para esconder la vergüenza de haber sido expuesto.

Aníbal Fernández y sus “vínculos con el Guasón y el Pingüino” no hacen más que refrendar la creencia de que este gobierno es una caricatura y que, a la hora de elegir un bando, siempre será el de los villanos.

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