Al amigo todo. Al enemigo, ni justicia

SAN RAFAEL 09 de mayo de 2021
Columna de opinión, Diputado Adrián Reche.
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A la luz de los acontecimientos de público conocimiento de la última semana, cuando la Suprema Corte de la Nación ratificó el derecho de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de determinar la presencialidad escolar frente al DNU emitido por la Nación, no puedo menos que preocuparme por la actitud de nuestras máximas autoridades políticas, que rápidamente reflotaron el mito del Partido Judicial y acusaron un “golpe” contra su gobierno.

No parece ser demasiado importante el concepto de federalismo para nuestro gobierno, ni tampoco respetar las autonomías establecidas, en el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a partir de la reforma de la Constitución Nacional de 1994. CABA tiene sus propias autoridades y su poder de decisión no puede ser usurpado por un decreto, así de sencillo.

El fallo de la Corte es una reivindicación muy importante del federalismo entendido como una forma de organización del Estado en la que las actividades del gobierno están divididas entre los gobiernos regionales (Provincias) y el gobierno central (Nación) de modo que cada tipo de gobierno tiene ciertas actividades en las que toma decisiones finales.

Puede resultar increíble tener que explicarle a un jurista algo tan básico como la división de los Poderes que conforman un Estado de Derecho, porque por lógica, no pueden desconocerlos. Y sin embargo ante cada fallo contrario a sus intereses partidarios, el kirchnerismo duro parece olvidar algo esencial y que la gran mayoría de los argentinos aprendimos en la escuela.

En una grosera síntesis podemos afirmar que la Democracia se ocupa de que ninguno de los tres Poderes que la conforman detente la totalidad del poder y evita así las tiranías. Los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) se controlan y se complementan entre sí.

“Si @CFK no entiende que la Corte es un contrapoder, deberíamos averiguar quién la aprobó en Derecho Constitucional”. Así se refería el profesor de Derecho de la UBA, Alberto Fernández, a su actual vicepresidente
(y abogada exitosa), Cristina Fernández de Kirchner, en su cuenta de Twitter (@alferdez), en junio de 2013.

En el medio, la historia cambió. No se borra con el codo lo que se escribió con la mano. De hecho, ni siquiera se toman el trabajo de borrar para que no sintamos que se nos ríen en la cara. No les interesa que el cinismo quede expuesto.

En los fundamentos del fallo que habilitó a CABA, el presidente de la Suprema Corte de la Nación, Carlos Rosenkrantz, expuso que “La emergencia no es una franquicia para ignorar el derecho vigente (…) No debe perderse de vista que la emergencia, si bien puede proporcionar la ocasión para ejercer un poder existente, no crea poderes nuevos”.

Por ende, no debemos permitir que el árbol nos impida ver el bosque. El derecho debe ser lógico y razonable y la política, aun cuando no le agrade la resolución, debe acatarla y punto.

Hoy, el ejemplo fue CABA, mañana puede ser Mendoza. O los jueces que se atrevan a avanzar sobre alguna de las múltiples causas por corrupción, lavado de dinero o enriquecimiento ilícito (por citar sólo algunos motivos) que involucran a la vicepresidenta y sus asociados.

El viejo axioma peronista parece estar más vigente que nunca. “Al amigo, todo. Al enemigo, ni justicia” … Y eso, además de constituir una aberración en sí, ya probó sobradamente que sólo puede traer resultados nefastos para la Argentina. El fallo de la Corte es un recordatorio de que la Constitución, aún en pandemia, se debe respetar.

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